jueves, 10 de septiembre de 2009

Rompía otra mañana, con las luces encendidas

los faros de las calles, y los coches que salían

un llanto descontento al fondo aparecía,

era una niña abandonada, que en su lecho, no dormía

Un vagabundo trastornado que el alma le dolía

dio a esa criatura una vida muy querida

con los años esa niña, que tan sola había vivido

fue princesa de un príncipe que todo había tenido

un buen día, la princesa ya herida en sus latidos

dejó la corona en una esquina, y al príncipe perdido

una vida, mas bien sola, que la princesa había tenido

fue la causa de la hora en que élla al cielo ha partido

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