lunes 21 de diciembre de 2009
Volando en el espacio
Otro amanecer
lunes 16 de noviembre de 2009
El universo de la lengua
El mundo está plagado de teorías que intentan descubrir los secretos del universo, ese misterioso al que aun no se le ha dado un tamaño. Sin irnos tan lejos podemos encontrar universos con tamaño y sin finida, un universo que podemos percibir de inicio a fin con nuestros ojos y que sin embargo puede albergar una infinidad de hermosas ideas, se trata del cerebro humano de ese complejo órgano que actúa como un Dios creador de vida, una verdadera máquina de fabricar, y no hablamos solo de fabricar elementos materiales, sino de fabricar ilusiones, sueños, de fabricar letras y relacionarlas entre ellas, articularlas y ascender hasta el arte, contemplando el arte de la escritura como la hermosa criatura que se esconde detrás de la tinta y el papel.
No hablando en vano, asegurare que el poder de la imaginación no tiene límites, no entiende de física porque no vive en la tierra, es un poder que no depende de otros y del que no se nos puede privar, la imaginación es ser libre estando entre rejas, poder volar sin tener alas o poder crear lo que parece imposible. El mundo está lleno de esos universos que construyen imágenes en su interior cuando a través de sus ojos pueden recibir las maravillas de la poesía o los encantos de una escritura bella y armoniosa. No obstante, la gente se plantea otras cuestiones, se hacen preguntas sobre problemas existenciales o se hunden en pantanos que no tienen fondo, y con esto no quiero que se caiga en la confusión, no quito importancia a esos asuntos complejos que nos ayudan a conocer el lugar donde vivimos, pero la realidad es que cada uno vive en el mundo que crea en sus adentros.
Todo esto puede suscitar una duda, que es lo que quiero reflejar, pues bien, quiero demostrar que estoy utilizando un arma, quiero dar rienda suelta a esa imaginación de la que hablaba y hacer ver que son palabras las que construyen las ideas, las teorías, las artes y las ciencias, son palabras las que encierran el significado de las cosas, el significado de la vida y las bases para poder interpretarla. La lengua es poder, es el más puro rasgo de nuestra racionalidad y de nuestra capacidad para llegar más alto que cualquier otra especie, es por ello que la lengua es el conocimiento más necesario para la vida humana, la lengua crea guerras y establece paz, es sobre todo la lengua aquella pintura que embellece la literatura.
El universo del lenguaje y lo que este permite es tan interesante como el entorno que nos envuelve, podemos imaginarnos otras partes del mundo si describimos esos lugares, si expongo un cielo azul, coronado por un hermoso arcoíris y presidido por un maravilloso sol que expresa felicidad automáticamente todos podemos imaginarnos ese cielo esplendido que nos recuerda estar dentro del planeta tierra, y quizás de forma distinta nos crearemos una imagen u otra, se trata de la libertad de crear un césped verde y una brisa que llega a los oídos como música enternecedora.
Es por todo lo que he reflejado anteriormente que la lengua es la más noble de las sabidurías, la que da sentido a todo lo que nos rodea, es poder, el poder de la paz y del entendimiento, el poder de la comunicación, la lengua es el arma hacia la prosperidad y siendo utilizado por las más antiguas civilizaciones es el camino hacia el futuro y es que la lengua disfrazándose con diferentes mascaras nos acompañara durante toda nuestra vida.
martes 13 de octubre de 2009
Memorias de un loco asesinado
Me vi solo entre leones desalmados que buscaban un despiste para atacarme sin piedad y no se trataba de un juego enfermizo que me situaba en el punto de mira de enemigos impacientes, sino de una sociedad que se me echa encima y me advierte que estoy en peligro de extinción. Caí entonces por un barranco donde al final de su rocosa trayectoria pude encontrar a personas como yo, seres semejantes que en algún momento de sus vidas pasaron por el mismo peligro y que ahora con todos sus defectos asumen su nuevo hogar. Las sombras que se proyectaban desde arriba a menudo parecían obras de teatro psicodélicas que te daban la alerta de que algo iba a pasar y entonces solo un pensamiento se me pasaba por la cabeza, el de huir cuanto antes, pues éramos ratones en una ratonera y solo era cuestión de tiempo que empezáramos a desaparecer uno a uno, como si objetos de investigación se tratasen, así que clavé mis uñas a las rocas y escalé con todas mis fuerzas para intentar alcanzar la alejada cima, fue entonces cuando una voz melancólica me dijo que no intentase huir, porque allá arriba no sería más que un conejo entre leones, un ser inferior que tiende a desaparecer.
Pasaron meses y a veces se acercaban seres de arriba observándonos como si estuviesen ante anomalías naturales preguntándose por que la naturaleza puede ser tan cruel con nosotros, creaba sensación de rareza ver a tantos ojos expectantes analizando cualquier movimiento y señalando con el dedo para reseñar que nuestros comportamientos eran anormales.
Una mañana triste, en la que despertándose el cielo nos lo robaron con un objeto que hacía de tapón descubrí que ese enorme cráter al que ahora le llamábamos casa, había sido creado de forma artificial y fue entonces cuando reflexione sobre sus posibles razones y sobre sus posibles salidas hacia el exterior. Aproveche el momento en el que las sombras no cesaban y busque aberturas que me diesen un camino por donde huir, hasta el momento en que: ¡Eureka! Una roca desencajada con un icono tallado en piedra dejaba la sospecha de que un lenguaje en clave se había utilizado en aquel lugar, un lenguaje que pronto pretendía descubrir. Me adentre por el oscuro camino formado por amasijos de piedra y cuando llegue al final pude observar el museo del horror; al fondo encontré una enorme placa metálica que contaba brevemente la crudeza de una guerra social que aun estaba por terminar, la autentica semilla de la discriminación impregnada en las tierra del señor del mal.
Semanas después termine de leerme todos los datos necesarios para buscar una explicación a tanto aislamiento que los míos estaban sufriendo ¿Y sabéis que? No encontré absolutamente nada que explicase esa situación, pero si aprendí algo importante, a camuflarme entre los opresores que llevaban la sartén por el mango.
Me cole entre los más celebres líderes de la sociedad que un día me tiro a un cráter diseñado a conciencia y me acogieron como a uno de los suyos, siendo el mismo, pero con distinto disfrazar. Fui declarado como un ser apto para compartir lo que ellos llamaban “Pulcherrimus Mundus” el lugar de los dignos. Mi pregunta fue clara y contundente cuando en uno de los rituales que celebraban a menudo y cuya explicación le dio a las sombras, solté sin más el interrogante que decía: ¿Por qué los tenéis encerrados? Los timbales dejaron de sonar, las cornetas se apagaron como el sol en invierno y entonces un gesto pudo llegar a mis ojos señalándome que me alejase hasta una choza cercana, fue entonces cuando el individuo que presidia el ritual me dio la explicación que rompió mi corazón y no porque yo perteneciese a esa sociedad maliciosa y menospreciada, sino porque fue el momento en el que me di cuenta de que el mundo estaba dirigido por la peor cepa de la raza humana, la de la discriminación.
Le di vueltas, lo pensé muchas veces antes de sacar una conclusión, pero al fin llego, y no en vano, pues siendo ellos los mas asesinos, mas anti-naturales y mas despreciables habían creado en su entorno el mundo admirable en el que todos eran perfectos.
Me acerque otra vez al cráter mediante el túnel por el que salí y como un salvador guie a los míos a luchar por sus derechos. Una vez arriba, unidos en el mundo de los dignos ¿sabéis que paso? Lo mismo que pasa cuando una sociedad opresora se encuentra frente a la sociedad oprimida, estallo el conflicto que tantos corazones rotos esperaban, el momento de gritar al mundo que estamos creados de la misma materia y sentimos lo mismo.
La realidad es que la sociedad más débil termino en el cráter y en la historia, el conflicto fue escrito como un acto de vandalismo y maldad por parte de los que un día fueron mi sociedad y hoy duermen bajo tierra como trofeos de guerra, o al menos, la mayoría de ellos.
Hoy me toca ser castigado por mi traición y se me ha reservado un acto especial, pero espero que algún día alguien encuentre mis memorias y las utilice como un arma que apoye la igualdad entre sociedades para evolucionar a un mundo más justo.
jueves 8 de octubre de 2009
Los medios de comunicacion en mi vida
Me crie con dos hermanos con los que compartí mi vida hasta la mayoría de edad y a la edad de cuatro años, mis padres se separaron. Mi padre siempre fue un hombre ligado a la hostelería, por lo tanto, los periódicos formaban parte del día a día de su local, tanto como el mismo producto que ofrecía a sus clientes. Mi madre siempre se mantuvo informada, ya que los informativos televisivos estaban presentes en algunas tareas que le reservaba al hogar, y yo, bueno yo tan solo era un niño que intentaba interpretar todo lo que ellos comentaban, pero sin éxito siempre reconocía una palabra que iba entre dos frases; sí, sí, aquella mítica palabra que todos hemos escuchado alguna vez que dice: en el periódico dice que..., he leído en el periódico que…
Cuando sobre mis ojos posaba la imagen de un periódico, tan solo veía un montón de papel semi-blanco en el que descansaban muchas palabras sin algún sentido, un montón de palabras aburridas y para mayores que eran poco más que un despiste para los padres, que mientras leían el periódico no jugaban con nosotros. Con el tiempo uno se acostumbra a nadar entre palabras y busca alguna manera de anexionarse a esa costumbre de ponerse frente al periódico a leer las noticias de actualidad y es entonces cuando encontramos: los chistes, los dibujos, las fotos de cuando el colegio realizaba alguna actividad, etc., era formar parte de algo grande, pues sin duda alguna, ya siendo niños nos dábamos cuenta de que se trataba de un fenómeno de masas, veíamos los periódicos en los quioscos, la gente hablaba de ellos, los encontrábamos en los bares, ¿O es que nunca habéis ido con vuestro padre a un bar y se ha puesto a leer el periódico?, e incluso mi padre los utilizaba para limpiar los cristales, momento en el que ese montón de palabras se hacían útiles para mi, cuando restregaba el papel húmedo por las ventanas del coche de mi padre.
La televisión fue algo grande, pues siempre la asocie a los dibujos animados que tanto me alegraban, y cuando mi madre ponía las noticias en la televisión a la hora de comer tenía que pelear contra nosotros tres, pues no era precisamente lo que queríamos ver, y creo que no hace falta mencionar la cantidad de cosas entretenidas que emiten por la televisión a la hora de comer. Probablemente los informativos televisivos fueron los que despertaron mi sed de actualidad, pase a querer quitar las noticias a querer ponerlas con entusiasmo, fue un cambio progresivo que se contagio a los otros medios de comunicación de masas, a los que le siguió la radio y por último la prensa escrita. Estos dos últimos en un corto periodo de tiempo, y en realidad es que era cosa del tiempo, pues cuando uno trabaja en la hostelería y tiene la suerte de tener ratos con bajo rendimiento por falta de clientela, lo primero que hace, o por lo menos lo primero que yo hacía, era leer la prensa. Igualmente pasaba con la radio, el CD de música se quedaba desfasado y rápidamente recurríamos a ella.
Cuando crecí, me di cuenta de lo atractiva que son las palabras, de hecho, antes de apreciar la prensa ya apreciaba el arte escrito, pero no fue hasta que descubrí el verdadero carácter de la información, cuando vi en el arte escrito algo más que poesía y rima, más que un conjunto de palabras que creaban imágenes hermosas en mi cabeza y fue entonces cuando empecé a pulir esas intenciones locas de ser lo más parecido a una fuente informativa.
Es paradójico y a la vez curioso lo que actualmente me está pasando, por la razón de que ya no veo la televisión y no escucho tanto la radio, sino que leo mas la prensa escrita y probablemente sea por esas encantadoras letras que la evolución humana nos ha regalado con amabilidad. ¿Qué trayectoria se atraviesa desde que un niño odia un periódico hasta que lo encuentra un útil necesario? ¿Y que impulsa a un joven a enamorarse de personajes narrados que no existen? Quizá no entre dentro de lo que he querido reflejar aquí, pero es difícil hacer un viaje por la infancia recordando lo que significaban los medios de comunicación para nosotros y no preguntarnos qué es lo que ha pasado.
Yo me crie en la calle, mi madre siempre sufrió que mi padre se fuese y yo siempre intente salir del ambiente tan hostil que se respiraba en mi casa. No fue hasta segundo de la E.S.O., cuando empecé a estudiar y aun así, perdí tres años de mi vida por ser un rebelde sin causa. Un día rompí con la vida que llevaba y decidí que ya no valía auto excusarse, por lo que me matricule en una escuela para personas adultas, lugar en el que un profesor me animo enormemente a que me dedicase a las letras, pero no fue hasta que termine el bachillerato, cuando descarte mis otras posibilidades y decidí estar donde hoy me encuentro, con esfuerzo y con muchos baches en el camino.
Hoy en día, la prensa forma parte de mi vida, en tanto que poco a poco se está convirtiendo en mi vida, y donde antes veía noticias ahora veo muchas más cosas, ya sean buenas como malas. Miro atrás con lagrimas en el corazón pensando que pude coger el camino equivocado, y no digo que este sea el que me conduzca a la felicidad más profunda, pero sus premisas son buenas e intentare embellecer este camino con bonitos adornos que me garanticen un buen lugar donde encontrar la felicidad, y como no soy vidente ni adivino pues no puedo garantizar el éxito con visiones pseudocientíficas, pero sin duda, he cedido a la comunicación un porcentaje de mi vida que ni podía imaginar cuando tan solo era un niño aburrido que se enfadaba con el periódico por entretener a los padres.
lunes 28 de septiembre de 2009
¿Por qué estudio periodismo?
Desde el momento en que nacemos hasta el momento en que morimos debemos tomar multitud de decisiones que afectaran poco a poco el transcurso de nuestras vidas y esas decisiones están movidas por un sentimiento, un sueño, una idea, un objetivo que deberá evaluarse, pues cada fin viene aparejado de medios que tendrán que ser superados anteriormente y es en esos medios en donde viviremos prácticamente toda nuestra vida, pues siempre estaremos luchando para lograr algún fin.
Abiertamente voy a hacerme esa pregunta frente a la pantalla de mi ordenador y utilizando los dedos como herramientas, voy a preguntarme a mí mismo y a buscar dentro de mí cual es la razón por la que he decidido estudiar periodismo.
Inmediatamente después de formular la pregunta, miles de razones saltan en mi imaginación y resulta difícil definir cuáles son más relevantes, pero sin duda la razón de mayor tamaño es la relacionada con la escritura. En una edad avanzada adquirí cierta curiosidad por el arte escrito y con regularidad intente ejercitar esa habilidad tan humana como es la escritura, pero con el tiempo esos textos quedan obsoletos y la sed aumenta progresivamente, quizás el periodismo sea una manera de motivar la creación de nuevos textos y desenterrar herramientas para la fabricación de estos a las que hasta entonces no podía acceder.
Las palabras tienen un poder enorme, son capaces de entristecer, de alegrar e incluso son capaces de ayudar considerablemente a la gente, pero las palabras no solo son un sinónimo de poder, también son un sinónimo de arte, pues un texto puede enamorar con su armoniosa poesía, el ritmo, la musicalidad que llega desde nuestros ojos hasta el corazón y nos hace suspirar, la escritura es hermosa sin tener colores, es la esencia de lo que yo entiendo por belleza.
Os preguntareis: ¿Y no te vendría mejor estudiar filología? ¿Tus ideales no están más relacionados con la literatura? Pero otra gran razón que salta por mi imaginación, es tan grande como la escritura, es la sabiduría, esa sofía que tanto enriquece y que llena por dentro aunque por fuera solo haya vacio. El periodista debe saber lo que pasa a su alrededor, el periodista debe ser sociólogo, político, economista, debe saber de leyes, porque el periodista es un informador y para informar bien a la gente hay que saber lo que se está diciendo y según como se mire, el periodista también es profesor y todos los lectores son alumnos que constantemente leen la prensa, ven la televisión o escuchan la radio para aprender de todo lo que está pasando. El hecho de ser periodista es no parar de adquirir conocimientos, es estar constantemente aprendiendo cosas nuevas y eso, sin duda, me interesa enormemente.
Si aun no he dado suficientes respuestas, quiero añadir que me maravilla informar, que la gente me escuche y aprenda algo de lo que pueda aportarles, que sin ser un libro pueda proporcionarles información necesaria, pues también es solidaridad, ayuda y amabilidad el arrojar luz sobre la penumbra de la gente para que caminen tranquilos y vivan mejor.
En definitiva, por ser una profesión que pone a prueba constantemente mis dotes como escritor aficionado, por mantenerme receptor y alerta de toda la información necesaria para el oficio, por ser de todo siendo solo reconocido como periodista y por ayudar a la gente, el periodismo sin duda, esta clavado en mi corazón.